viernes, 25 de junio de 2021
Elecciones federales: Partidos Políticos y Grupos Parlamentarios II
viernes, 11 de junio de 2021
Elecciones, Partidos Políticos y Grupos Parlamentarios I
La teoría política concibe a los parlamentos y congresos, por un lado, como radiografías electorales o espacios de representación político-social (Michells, Weber, Duverger); y, por otro, como laboratorios que ensayan nuevas prácticas y productos legislativos (Reyes Heroles). Para ello, aplican reglas interiores de larga tradición (la denominada jurisprudencia parlamentaria, donde la costumbre juega un factor determinante), y despliegan tácticas legislativas de liderazgo y debate (Bentham) para la obtención de resultados en forma de leyes, decretos, acuerdos o nombramientos (Teoría de la Decisión Parlamentaria). Por su parte, en el terreno del realismo político, estas consideraciones teóricas se materializan primero, en forma de normativas jurídico-constitucionales y, segundo, en el número de curules y posibilidades de agrupamiento que resultan de la aplicación de sistemas electorales uninominales –de mayoría– y plurinominales –de listas o cuotas– o de una combinación de ambos, como en el caso de nuestro país (Nohlen).
Característicamente, las asambleas políticas –o asambleas deliberantes– se forman y decursan en dos momentos distintos: uno sincrónico, que ocurre con motivo de la elección y validación del procedimiento electoral, y culmina cuando los representantes o legisladores rinden la protesta de ley, asumiendo el encargo con la pertenencia o etiqueta del partido político que los postuló; y un momento diacrónico, que sucede a lo largo de toda la legislatura (periodo de duración del ejercicio constitucional del cargo, según la nomenclatura de que se trate, medido por años: 3, 6, etc.), sustantivamente mediante la formación de grupos parlamentariosy la actualización periódica de sus integrantes, para la composición de comisiones y comités legislativos, basada en la aritmética parlamentaria del número de legisladores obtenidos para incorporarse a los órganos legislativos de deliberación y dictamen. En consecuencia, mientras los partidos políticos son agrupaciones de ciudadanos organizadas para contender en los procesos electorales, postular candidatos e intermediar la voluntad popular; los grupos parlamentarios son agrupaciones de legisladores para la organización interior de las asambleas políticas, cuyos integrantes forman bloques de identidad partidaria o semejanza política, para al desahogo de los trabajos legislativos, derechos y obligaciones de sus miembros, agenda legislativa, alianzas, debates, fijamiento de posiciones, y asignación de recursos humanos y presupuestales.
Dicho de otra manera, si con el partido político se vive el momento de la elección mediante cumplimiento de requisitos, registro y postulación de candidatos, de acotamiento y control de financiamiento público, y de permanencia; con el grupo parlamentario se vive, en cambio, el momento de la función o ejercicio de la acción político-parlamentaria en los órganos estatales constituidos para tareas de representación, de legislación, de control y de gestión. Es a partir de estas dos premisas o realidades concatenadas en el tiempo, siempre sucesivas, pero nunca simultáneas, como se puede valorar si un partido político y sus coaligados, o el grupo parlamentario correspondiente y sus aliados, mejoraron o empeoraron su peso político. Seguiremos…
lunes, 17 de mayo de 2021
Diez de mayo
Conmemorativa del festivo anual a las mujeres que son madres en nuestro país, la fecha connota un significado más fuerte y hondo que aquel que se publicita en el marketing que responde a intereses comerciales de todo tipo, entiéndase venta de objetos en forma de regalos y consumos de servicios a manera de festejo. Por supuesto, aunque la conmemoración cambia de fecha en todo el mundo, la maternidad es motivo de reconocimiento mundial. ¿Qué significa ser madre? La respuesta es compleja porque encierra un significado amplio en el tiempo y en las diversas sociedades, preñado de aspectos mitológicos, religiosos, antropológicos, históricos, psicológicos y, en nuestra contemporaneidad, de elementos socioeconómicos y jurídicos evidentes. Todo ello porta y comporta una mujer cuando es madre; y no podía ser de otra forma, porque llevar la vida y darla sigue siendo un hecho asombroso que la biología sólo ha podido describir, pero no explicar. Y claro, para quienes somos padres es un misterio maravilloso.
En la mitología griega, comenta Garibay, Rea es la madre original y su hija Hera es madre de dioses. En numerosas religiones, la madre tiene un carácter divino y sólo habría que dirigir la mirada al catolicismo, con María la madre de Jesús. Los antropólogos, sobre todo, han abundado en el estudio de culturas primitivas y complejas donde la madre se equipara con la tierra, porque de la semilla que se siembra en ella nace el fruto de vida. Historiadores, como González y González, escriben sobre el concepto patria; pero también sobre el concepto matria, como el terruño originario donde nacemos e improntamos sentimientos e ideas, porque es el lugar o tierra madre con la que identificamos nuestra historicidad. Para Freud, en la relación madre-hijo hay una muy estrecha conexión soportada en una correspondencia instintivo-amorosa, que marca para siempre la personalidad adulta.
Hoy día la mujer ya no sólo es madre, también es pareja con derechos, jefa de familia o sostén de la misma, porque es una persona productiva como resultado del trabajo que realiza con su propia fuerza y capacidades, sea en un entorno netamente familiar o en uno solamente laboral, porque cada vez con mayor frecuencia la mujer que es madre también trabaja y, en ese papel, pesa sobre sus espaldas la unidad de la familia. Jurídicamente, es indistinto si la mujer que es madre tiene empleo o no, dado que las leyes y los jueces hace buen rato que han reconocido, indiscutiblemente, que el trabajo de la mujer como madre y ama de casa tiene tanto valor como el que desempeña en una unidad económica con resultados salariales. En términos macrosociales, organismos internacionales han establecido el Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, y desde 1978 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó esa misma fecha como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Y uno de los derechos, reconocimiento y capacidades fundamentales que sobresalientemente se atribuye a las mujeres, es su derecho a ser madres, así como a planificar su libre elección para decidir el número de hijos que desea tener y su espaciamiento. Ser madre siempre va a ser un hecho vital extraordinario, de celebración universal, que debiera ser no sólo periódico, sino permanente.
viernes, 14 de mayo de 2021
Primero y Cinco de Mayo
Mayo es de conmemoraciones significativas para nuestro país, casi tanto como septiembre. De original cuño socialista, el 1° de mayo se festeja como el día internacional del trabajo o de los trabajadores, representativo de la contradicción de intereses entre Capital y Trabajo, hoy día de renovada expresión dada la extensión del concepto “obrero” a todo “asalariado”, o viceversa, que tiene significativos antecedentes seglares impregnados de violencia: el luddismo o destrucción de las máquinas por los obreros ingleses desplazados de las fábricas, con su punto culminante en 1811-1812; el cartismo (Carta del Pueblo, 1837) o petición política de los obreros a la Cámara de los Comunes inglesa, por derechos de sufragio, pago justo y representación política; las revoluciones socialistas europeas de 1848, iniciadas en Francia, que provocaron la caída de varias monarquías, aunque de duración efímera; y la simbólicamente histórica muerte de los Mártires de Chicago, que iniciaron su huelga el 1° de mayo de 1886. Estos hechos provocaron, en 1889, la institucionalización internacional del 1° de mayo; pero, en curiosa dialéctica, sólo en Estados Unidos -y Canadá- no se festeja en esa fecha, sino el 1° de septiembre. Actualmente, la manifestación de obreros o asalariados ha cobrado nuevos bríos, frente al fenómeno general de empobrecimiento e, incluso, depauperación de los asalariados de todas latitudes, particularmente cierto en América Latina, frente a los fenómenos de neoliberalismo y globalización que desde fines de los 80´s del siglo XX, han generado una concentración desigual de la riqueza, sin precedentes relativos ni absolutos en la historia mundial.
En cambio, el 5 de mayo es muy nuestro y muy festejado, con justificada razón histórica. El enfrentamiento de liberales y conservadores durante la década de 1850´s, con proyectos políticos de nación irreconciliables, la expedición de la Constitución del ´57, las diversas revueltas que antes y después de esta fecha produjeron la división de los Estados y del país, y la inmediata Guerra de Tres Años, tuvo como resultado el triunfo del ala liberal, con Juárez a la cabeza del gobierno federal y la plena aplicación de las Leyes de Reforma, promulgadas desde 1859. Con una hacienda pública exhausta, Juárez suspendió el pago de la deuda a usureros británicos, españoles y franceses. El emperador de este último país, Napoleón III, animado por monarquistas mexicanos residentes en Europa, pretextó la ausencia de pagos para realizar la intervención armada en nuestro país, acompañado de británicos y españoles, aunque estos dos últimos fueron convencidos por el ministro Manuel Doblado, en el puerto de Veracruz, de que la falta de pago era temporal. El 17 de abril de 1862 los franceses invadieron, avanzaron y el 4 y 5 de mayo el conde Lorencez era derrotado por Zaragoza; pocos años adelante, llegaría la derrota definitiva del ejército francés y muerte de Maximiliano en 1867. Aunque esto lo sabemos los mexicanos, menos conocida es la convicción de nuestros historiadores de que, antes de estos hechos, la disputa o desunión internas habían impedido alcanzar la constitución de nuestro ser nacional, y que después de medio siglo de incertidumbres e indecisiones, el verdadero triunfo fue que el 5 de mayo detonó la unión del sentimiento colectivo de mexicanidad con la idea social de nación. En la victoria, Zaragoza informó vía telégrafo al presidente Juárez: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. Indudablemente, así fue.
jueves, 29 de abril de 2021
Elecciones 2021 y pandemia
De frente a la jornada electoral del próximo 6 de junio de este año, el volumen de cargos en disputa involucra, con diverso grado, a los 32 estados de la república: 500 diputaciones federales (300 de mayoría y 200 plurinominales); 21,383 cargos en 30 estados y municipios; 15 gubernaturas; 1,063 diputados locales de 30 congresos estatales; 1,926 ayuntamientos y juntas municipales, con sus correspondientes ediles. Además, dado la tasa positiva de crecimiento demográfico de nuestro país, todas las cifras correspondientes al padrón electoral y a la instalación de casillas de votación seguirá siendo histórica: 94,800,000 votantes y 161,000 casillas. Antes de la jornada electoral, habremos tenido licencias, precampañas, postulaciones, campañas francas, propaganda, elecciones, impugnaciones y, por supuesto, después de la propia jornada, judicialización ante la máxima instancia jurisdiccional en materia electoral. No cabe duda de que será, primero, un procedimiento (administrativo) desde la óptica del INE y, después, un proceso (jurisdiccional) desde el mirador de los tribunales electorales, en ambos casos extremadamente amplio y complejo.
Lo novedoso será el ejercicio del voto “electrónico” en 10 entidades, donde se instrumentará esta modalidad para mexicanos que residen en el extranjero; también la elección extraordinaria de una senaduría; al tiempo de la aplicación, por primera vez, de las reglas que autorizan la reelección en candidaturas para diputaciones federales; todo, en el contexto de la pandemia por Covid-19 que no se sabe cómo impactará en la emisión del sufragio, sencillamente porque es una situación o variable externa de efectos desconocidos, no controlable y, por ello, sin posibilidades de predictibilidad cierta de sus efectos en el conjunto de las elecciones, no obstante la estimación de que el ritmo de contagio-muerte habrá descendido significativamente -aunque no desaparecido- y seguirán vigentes las medidas sanitarias. El mejor referente comparado respecto de las medidas que se podrían adoptar para dar seguridad sanitaria y certeza de sufragio, a los millones de votantes que actuarán en estos procesos comiciales en todas sus categorías o calidades (electores, candidatos, funcionarios electorales), se tiene en la multitudinaria experiencia de atención a la poblacional con motivo del proceso de vacunación que actualmente se practica en todo el país. No son procedimientos idénticos, pero si análogos y, de cualquier forma, no existen otros ejemplos semejantes con esos volúmenes de población implicada, porque ambos tienen el carácter de encuestas generales dirigidas a todo el universo poblacional, sin posibilidad alguna de muestras específicas. El otro único procedimiento con objetivos de cobertura universal que se ha practicado, recientemente, es el censo general de población del año 2020 -preparado, levantado y concluido en tiempos tanto pre-pandémicos como pandémicos- pero de ninguna manera su metodología, visita domiciliaria, desahogo y término es equiparable con los propósitos de un proceso electoral. La variable del abstencionismo dificultará aún más las posibilidades de dimensionar los efectos de la pandemia mundial, sabido el dato empírico de la tendencia a una menor concurrencia de votantes en los procesos electorales denominados intermedios (cuando no hay elecciones presidenciales), que a su vez vivirán la concurrencia de elecciones locales completas (gubernaturas, congresos y ayuntamientos) que, en la hipótesis, moderarían el efecto del abstencionismo tradicional, como se ha venido comentando muy recientemente. Ya pronto saldremos de dudas.
jueves, 18 de marzo de 2021
Juárez, siempre Juárez
El 21 de marzo se conmemora el natalicio de Benito Juárez, cuyo papel en la formación del Estado mexicano es innegable. Sea en las versiones de los hombres de su tiempo o en las de nuestros contemporáneos, unos y otros reconocen, con pasión o sin ella, su legado político y jurídico, así como su indiscutible lugar en la historia nacional. Su papel central y decisivo produjo el alumbramiento del Estado nacional mexicano, antecedido por un tortuoso y largo proceso de gestación iniciado en 1808-1810, como lo apunta Reyes Heroles en su estudio sobre el liberalismo mexicano. Las armas de Juárez fueron la Constitución de 1857, las Leyes de Reforma y una generación de notables pensadores y militares acaudillados por él, que tenían muy clara la convicción de que la prueba histórica que debían afrontar era ideológica y armada. Eso fueron la Guerra de Reforma (1858-1861) y la intervención imperial francesa (1862-1867).
Los correligionarios de Juárez fueron Ignacio Ramírez, Santos Degollado, Ignacio Manuel Altamirano, Vallarta, De la Fuente, Iglesias, Zamacona y, por supuesto, Guillermo Prieto, Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, y Melchor Ocampo. Krauze los llama “hombres soberbiamente independientes” y da cuenta de la expresión que don Antonio Caso usara para aludir a ellos: “parecían gigantes”. Juárez buscó y ejerció el poder por la vía constitucional, y la muerte le ¿impidió? hacerlo de otra forma como algunos han apuntado. Nació en 1806 y ningún otro héroe, prócer o personaje de la historia nacional tiene esa semblanza admirable y sorprendente que proviene de su condición étnica, orfandad, marginalidad familiar, esfuerzo personal, educación, carácter y circunstancia histórica, coronando una biografía que ha sido gloriada desde el mismo día de su muerte, la noche del 18 de julio de 1872, hasta nuestros días. Zapoteco, pastor de ovejas, estudiante de jurisprudencia (abogado), litigante, regidor, diputado local, diputado federal, servidor público, fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca, cogobernante de su Estado (en el triunvirato interino de 1846), gobernador, ministro, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, preso político y Presidente de la República. Tremenda biografía.
Sería en su último discurso como Gobernador del Estado de Oaxaca, en 1852, en la apertura del primer período de sesiones ordinarias de la X Legislatura del Estado, que sentenciaría: “Bajo el sistema federativo los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad; no pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes; no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, resignándose a vivir en la honrosa medianía que proporciona la retribución que la ley haya señalado”; oración, esta última, que reiteradamente es invocada en alusión a lo que consideraba la responsabilidad en el trabajo público. Juárez vivió sus ideas a cabalidad. Liberal, laico, estoico en su convicción por la ley, serio en el ejercicio del poder y adusto en su persona. El propio Krauze dice que Juárez infundió a la silla presidencial la “sacralidad de una monarquía indígena con formas legales, constitucionales y republicanas”. Fuentes Aguirre (Catón) afirma que el mayor acierto de ese “hombre indomable” fue mantener la Presidencia durante la invasión francesa, y da un comentario final respecto del cual prefiero asilarme en la más humana valoración de lo que puede decirse de todo hombre y toda mujer de esfuerzos y convicciones probadas en el curso de sus vidas: a las personas hay que valorarlas, apreciarlas y medirlas por el saldo positivo de vida que resulta de la suma de la grandeza de sus aciertos. Nunca se equivoca, el que nunca hace nada, y Juárez hizo mucho.
jueves, 11 de febrero de 2021
Partidos políticos y representación política III
El concepto político-constitucional de “partido político” y su condición de ente de interés público, es una hipótesis fundamental, hoy día, generalizada en el mundo occidental, conforme al supuesto material del reconocimiento de la necesidad de su existencia, como canal o conducto para posibilitar la participación política de los ciudadanos, mediante formas estatutarias para organizar su agrupamiento, y disfrutar de prerrogativas estaduales para cumplir el propósito último de acceder al ejercicio del poder político. Por supuesto, la teoría sobre el qué, se confronta con la realidad del cómo; en particular cuando del examen de la legalidad se pasa al plano de la legitimidad.
Bobbio ha explicado que la presencia de partidos de masas desde principios del siglo XX, su acelerada expansión en el medio siglo inmediato, y su coexistencia, a la vez, con partidos pequeños, llevó a la acuñación del término “partidocracia” para significar: a) gobierno de los partidos, b) el dominio verdadero de los partidos, y c) la expansión de las expectativas de dominio de los partidos. En efecto, la realidad de la mayor o menor capacidad de los partidos para influir, persuadir o convencer, los hace desbordar su indudable carácter clientelar e intermediar o penetrar en la sociedad -o sociedades- conformada (s) por auténticas masas de ciudadanos o votantes. Su naturaleza, a querer o no, es expansiva y de ahí la necesidad de consolidarse como auténticos partidos de integración social, en la medida que logran ser portadores de demandas sociales y políticas.
Para alcanzar estas expectativas, el financiamiento público se ha vuelto no sólo crucial, sino estructural, en las tareas de sostener y desplegar acciones de competitividad ante situaciones de conservación o alternancia del poder. Por supuesto, a lo anterior hay que añadir aspectos como el liderazgo y el profesionalismo partidario, que son elementos de oportunidad y cultura política, cuestión que ya Weber había observado casi con alcances proféticos.
Al caso, resulta ilustrativo el espectáculo cívico de debate y participación democrática al que pudimos asistir en forma remota, pero instantánea, con motivo de las recientes elecciones presidenciales y congresionales en los Estados Unidos de América, con su método instrumental de elección indirecta (voto colegiado), en un ambiente de confrontación abierta, contestataria y opositora entre los partidos políticos históricos de ese país, con los resultados y consecuencias ya observados: alternancia en la oficina oval y juicio político para el presidente-candidato perdedor.
En contraparte o, si se quiere, en el otro extremo, adquiere necesidad práctica y conceptual la noción de “participación política”, porque, como lo afirma Sani, con ella se quiere designar una variedad de términos y situaciones: emisión del voto, militancia, agrupación, apoyo, campaña, dirigencia, información… Y se puede tratar como contraparte o extremo si se entiende que el partido político nace de la participación política y, por el sortilegio de la búsqueda del poder legal y legítimo, simultáneamente tiene a la participación política como propósito. Fin.
La divulgación de la ciencia y la tecnología
En la década de los 80´s del siglo XX tuvieron lugar los primeros esfuerzos institucionales por responder a la necesidad de ordenar las expe...